Él la buscó

entre los versos de su poesía,

al sentir la huida de la brisa,

en la luna que amanecía.

Él, la buscó

entre los dedos de su mano,

al leer a Benedetti, Sabines y Buesa,

en el sol que oscurecía.

Él la buscó,

entre papel y carboncillo,

dentro del grito de los mudos,

en la fotografía de su cartera.

Él la buscó.

Entre el último beso

y el último adiós,

él la encontró.

 

 

*Imagen: “Automat” de Edward Hooper (1927)

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