Omar:

Hace años me hiciste una pregunta. No recuerdo el día, pero era un martes de marzo. Fuimos por un regalo para tu tía Luisa. Caminamos junto con la brisa del desgastado muelle. Trataste de atrapar una mariposa con tus pequeñas manos, verte gracioso era tu especialidad, sobre todo con tu ridículo pantalón amarillo.

Dejaste tu juego cuando viste pasar a María, la hija de Martin el pescador. Alzaste el pecho cual marqués tras su martini. Querías impresionarla, para ello giraste con tu famosa triple maroma, te diste un doble azote sobre el suelo y solo lograste una sonrisa en la cara de la niña.

Al levantarte seguimos caminando. Tomarte de la mano era complicado. Corriste para ver las estatuas de mármol expuestas en el malecón. Importadas directamente de Marruecos. No movías los ojos de una estatua en particular. El marte de Poznán.

-Tío, ¡mira ese gran martillo en su cabeza! -. Señalaste aquel cuerpo preparado para la batalla.

-Es un casco-. Te explique y continuamos caminando, hasta que llegamos a una banca para descansar. Pero te seguía viendo pensativo, incluso un poco amargado. En aquel momento tu mirada cambió y no quitabas los ojos de las rosas que compré para Luisa.

-Niño, me vas a alarmar. ¿Qué tanto amarran tus pensamientos? -.

-Tío, ¿qué hiciste para convertirte en el marido de mi tía Luisa? -. María había transformado tu preciosa infancia.

-Es una buena pregunta, ¿Alguna vez te he contado la historia de las palabras?

-No, esa no-.

-Para inventar las palabras, los primeros hombres optaron por nombrar a las cosas dependiendo del sentimiento que provocaran en el corazón, y para evitar confusiones solo le quitaban la primera letra a esa emoción. ¿Me entendiste?

-Si tío-.

-Necesitaban una emoción grande, la mayor de todas y la encontraron. Era el sentimiento del amar.

– ¿Pero eso que tiene que ver con conquistar el corazón de mi tía?

-Que nuestra primera cita, fue en el mar.

 

 

*Imagen obtenida del sitio viajeuniversal. com: Fuente de marte de la ciudad de Poznan.

Anuncios