En sus mejores prendas y entre cientos de perfumes. Ahí estaba, nervioso, pero al mismo tiempo feliz. No creían que lo fuera a terminar, decían que era imposible y una pérdida de tiempo, pero lo logró. Se respira algarabía en el aire. “Hoy terminan sus estudios”. Las palabras convertidas en señas eran un pequeño detalle de aquella graduación. La lectura era su mundo, escenario incompleto para algunos, pero lleno de significados para él. Si uno lo ve de lejos, pasa desapercibido. No tiene nada que lo distinga de los demás. “Aprendieron a creer en sus fuerzas de sus maestros, pero también de muchos de sus compañeros, en especial de uno”. Ve que hablan de él. “Por ello les pido un fuerte aplauso para todos los graduados”. Brazos se elevan en el aire y un puñado de manos abiertas giran sobre sus muñecas. La sala se llena de aplausos generando un estruendoso silencio.

 

 

*Imagen realizada por el artista ciego John Bramblitt.

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