La luz, un desfile de luciérnagas alrededor nuestro. La elegancia de nuestro vestir parece mimetizarse en un solo cuerpo. A pesar de sellar nuestra voluntad con un sí, este abrazo se convierte en uno de tus besos silenciosos, de los cuales yo siempre he sido testigo. La armonía de una sinfonía de verano resuena en notas de agua bailando sobre el suelo. Recuerdo cuando descubrí la chispa que aún me enamora, escondida en las señales de amor entre tú y yo. Nos encontramos, me encontraste, te encontré. Aceptaste mi invitación al para siempre y henos aquí, juntos. Entramos en el juego de darnos y aceptarnos a título de esposos, confiando en que el otro estará ahí para siempre. Dejemos que la vida se una a nuestro compromiso.

 

 

 

*Imagen recuperada del articulo “The best wedding photographers of 2014”

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