Microcuento ganador del concurso de ficción del “Segundo festival de escritura digital 2017” organizado por la coordinación nacional de literatura de México.

Se abre el gran portón. El camino esta trazado por huellas de neumáticos de antiguas expediciones, es imposible hacer una carretera. Sobrevivir es una misión en estos tramos. Las murallas son nuestra única protección.
Acelero. Los ingenieros han desarrollado silenciadores para evitar cualquier ruido que nos vuelva carnada y nos ha equipado con localizadores por si no lo logramos.
Todo tranquilo. Solo arbustos y aridez. Cargo con un arco y una docena de flechas. Un buen tiro es la mejor forma de matar un animal.
Los científicos han querido diseñar un arma con mayor potencia. Pero los sabios advierten que algo que permita eliminar por completo al enemigo, provocara la enemistad entre los hombres. Estoy de acuerdo con ellos, los humanos somos una especie unida.
Lo oigo. El sonido que temía. Veo por el retrovisor. Velociraptors. El entrenamiento de mensajero nos insiste en que no paremos si hay más de tres. Demonios, alcanzo a ver la almena desde aquí, estaba tan cerca.
Cuatro de ellos chocan contra el vehículo. Caigo y mi arco vuela lejos. Una idea me aterra: las medicinas no llegaran. En este duelo de evolución de especies, ellos ganaron otra vez.

 

 

*Imagen: Cueva de las manos (Pinturas rupestres en Patagonia)

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