Hasta que tú me leas

descansaran aquellos versos

del papel que anhela tus besos.

Las palabras

bailan en el lienzo

del soneto de tu cuerpo.

Belleza eres de aquellas,

que se esconden en poemas

de dulces rimas

y amargas agonías.

Tal vez no lo creas,

escribo estas penas

de tu amor ajenas.

Seguiré buscando en cuartetos

tu rostro, tu risa, tu celo,

sin dejar de desear

que algún día tú me leas.

*Imagen de Vladimir Volegov

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