Dulce niña con infancia

repleta de juegos e ilusión

emanas una fragancia

que nos obsequia tu mejor versión.

Has crecido,

las muñecas y el correr

se han ido

te has vuelto una mujer.

Fruto del amor

habrá surgido

un riesgo al dolor

en madre te habrás convertido.

Te parece un final

pero la abuela lo llama

amor maternal

te volverás una dama.

Existes en el devenir de cada día

cambias el amanecer en inocencia,

la noche por poesía,

la vida en alegría.

 

 

*Imagen: “El niño enfermo” de Pedro Lira (1902)

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