Permanezco en la duda. ¿Lo vi? ¿Lo sentí? ¿Lo escuché? Solamente desee guardarlo para mí. Tenerlo da sentido a todo. Dejaba de lado la miseria de las dicotomías de mi pensamiento.
Ideas vagas que no permiten descubrir lo que soy. ¿El huevo o la gallina? ¿Qué fue primero? Tanta confusión aún me alcanza a contagiar y no me deja entender si te vi, te sentí o te escuché.
Considero ya el atardecer como el inicio de la noche y no más el final del día. Quiero aclarar mi duda. Aclarar. Recuerdo un sendero de señales luminosas que vibraban. Por el aire y por el fluir de mi sangre.
En este momento, como un enamorado decido guárdate o tenerlo. Sigo sin saber lo que sucede. Volteo a ambos lados y no veo a nadie que nos impida encontrarnos. Tú y yo, eso y yo.
Por ello lo que vi, sentí o escuché, ahora lo tomo fuertemente entre mis manos. Comienzo a sentir como el valor del que ahora soy dueño se escurre entre mis dedos, pero mientras se va te escucho.
Ahora lo entiendo, eras tú. Ahora sé quién soy yo.

 

 

*Fotografia de Micah Hill

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