Vivo con el anhelo de conocerte.

Contemplarte, mimarte, admirarte.

Acepto el riesgo de caer al vacío.

Volver a enamorarme.

Sueño y apareces difusa, veo tu cuerpo con dificultad.

¿Cómo defino tu belleza?

Te comparo con la virtud.

Deleitas y pareces inalcanzable.

Camino con la cabeza baja sin vislumbrar tu llegada.

Rozar la piel que pende de tus dedos.

Besar el tenue rojo de donde escapan tus palabras.

Descubrir el iris a partir de tu rostro.

Dama sin nombre, dama hermosa, dama oculta.

Escribo este verso mujer para encontrarte, admirarte, llamarte.

 

 

 

*Imagen: “La joven lectora” de Fragonard

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