Sentarme a escribir fue lo primero que hice

al descansar mis sentidos en tu obra.

A un metro un retoño verde, a cincuenta un tronco

Tú y tus dilemas.

¿Hace cuánto tiempo creaste todo esto? No lo sé.

¿Hace cuánto lo pensaste? Antes de la eternidad.

Hablar contigo es complicado

me cuesta escucharte, por ello escribo

aunque sé, me equivoco.

Me hiciste sin la raíz que sostiene a estos gigantes,

me falta la afinación de las hojas al ser tocadas por el viento

no lo envidio, solo lo contemplo, ya que

yo reconozco quien soy, sin verte.

Ese halcón que me observa con curiosidad

sabes, jamás podrá encontrarte.

Buscando un espejo, yo soy capaz de verte

aunque te escondas tras esa nube viajera.

Son dos rutas distintas

entre la luz y la sombra, ambas suben y se unen en un punto

mi alma se lo dice siempre al cuerpo, por eso lo escribo

“desde la eternidad me has escogido”.

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