Hoy, como todos los días pensé en ti.

Esta vez la diferencia fue,

que te recordé en el otoño plasmado

en las hojas de un árbol.

Tu timidez,

es la de aquella hoja en lo alto que

se resiste a caer,

por miedo a que alguien la lastime.

Tu voz,

como el silbar del aire al rozar las hojas,

pidiendo ser escuchada,

pero no se deja oír.

Tu expresión, como el pájaro que canta sobre las ramas secas,

difícil de comprender,

pero fácil de apreciar.

Tu risa da la esperanza,

de que ese árbol florezca,

porque tu risa mueve a mi corazón a preguntarse

como decirte que te quiero.

 

 

 

*Imagen: “Nighthawks”  de Edward Hopper

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